INAGURACION DE LA BIBLIOTECA “LALA” MARIN

junio06inicioseduca3El Sindicato de Educadores Argentinos (SEDUCA) que conduce la docente peronista Mabel Kaprow, rindió un emotivo y maravilloso homenaje en vida a la primera mujer presa política de las distintas dictaduras militares, María Hortensia García “Lala” Marín, con la inauguración de la Biblioteca Popular del gremio docente que lleva su nombre. Junto a Lala Marín que concurrió acompañada por su nieto, Enrique Pavón Pereyra, hijo menor del desaparecido historiador argentino –de igual nombre- que fuera biógrafo del General Perón, la sindicalista Mabel Kaprow encabezó un concurrido encuentro en el que destacó la historia de vida de la militante de 86 años que, “siendo miembro de una familia de resistentes de la causa nacional y popular, tiene el triste privilegio de haber sido detenida aquel 16 de septiembre de 1955, con la caída del régimen constitucional del General Juan Domingo Perón”.
La secretaria general del gremio docente, Mabel Kaprow, en pleno reportaje en el recinto bibliotecario
Nacida el 14 de febrero de 1920 en Guaminí, provincia de Buenos Aires, “Lala” Marín al ser detenida aquel 16 de septiembre del ’55 fue trasladada al Correccional de Mujeres de la calle Humberto 1° y Defensa donde estuvo presa un año. “Por entonces vivía en Defensa 777, Capital, donde se sucedían reuniones políticas conspirativas para luchar por la vuelta a la Constitución Nacional. Esto hizo que volviera a quedar detenida el 8 de julio de 1956 en el levantamiento cívico militar de Framini y Valle que terminó en los trágicos fusilamientos y asesinatos”, cuenta Kaprow al narrar la vida de Lala Marín en el acto llevado a cabo el pasado 22 de junio en la sede del SEDUCA, sito en Pichincha 467 del barrio porteño de Balvanera.
“Cumplió prisión en Olmos y después la trasladaron al Penal de Santa Rosa, La Pampa, que era solamente de varones, habilitando para ella el primer espacio para una mujer presa. Además y como consecuencia de uno de los planes Conintes, también cumplió detención en la cárcel de Coronda, Santa Fe, para volver a Olmos y otra vez al Correccional”, detalla la secretaria general del SEDUCA.
Lala Marín fue rodeada por el afecto y admiración de todos los presentes
Kaprow no cree que Lala con sus 86 años y ese espíritu de lucha al que jamás piensa renunciar se conforme solo con que la biblioteca lleve su nombre, sino que “seguramente ella va a venir como ha venido otras veces, otras tardes a tomar mate. Las veces que se llegó hasta el gremio le presenté a la gente que estaba en ese momento, ya que el gremio siempre es visitado por quienes concurren a los centros de formación profesional, por los docentes que vienen a hacer los cursos, entonces la presenté y charló con ellos. Muchos creían que ella estuvo presa por el golpe del ’76 y entonces Lala les aclaró que no, y les bajaba línea. Les decía que ‘más allá de que seas o no peronista yo estuve presa antes del ’76, y estuve por la Patria, eh!’, así les decía ella con evidente orgullo peronista.

NACIONAL Y POPULAR

Dentro de los argumentos que dan cuenta de que Lala Marín forma parte de “una familia de resistentes de la causa nacional y popular”, Mabel Kaprow contó cómo estaba conformado el grupo familiar, destacando incluso la lucha librada por cada uno de ellos. “Lala es madre de dos hijos: Charito, que estuvo casada con Enrique Pavón Pereyra, y Omar, residente en España. Su padre y sus hermanos también cayeron presos en la heroica resistencia. José Rubén, conocido bajo el seudónimo de Pampa, dirigió el periódico ‘Doctrina’. Fernando, Carlos, Cándida, al igual que Lala, conocieron los vejámenes y la prisión.
Su padre, Francisco García Marín, quedó viudo con los hijos muy jóvenes, bastándose para su crianza. Su hermana mayor, Cándida, hizo el papel de madre. Sin duda, los García Marín son una página fuerte de la resistencia democrática”, enfatiza Kaprow.
“Lala estuvo presa en total 8 años, su rostro de aquella época es recordado como ‘el rostro de la lealtad’. Lala y sus seis hermanos fueron de una profunda fe peronista, por la que dieron lo mejor de sus vidas. Su padre fue poeta, y ahora, en la biblioteca que llevará su nombre, muchos podrán leer parte de nuestra historia argentina, cosa que para nosotros nos llena de honor y orgullo”, señaló la docente peronista.



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